Perlitas en clase de español

Durante años el error ha sido censurado duramente. Los fallos descontaban puntos, provocaban miradas despectivas y la corrección debía ser inmediata, impecable e implacable. Estaba practicamente prohibido equivocarse y peor aún era reconocerlo.

Después de aquella “dictadura de la perfección”, hoy está claro que los errores no dejan de ser un síntoma claro de aprendizaje. Una herramienta que puede ser muy útil si el error es identificado y bien enfocado por el profesor.

Si no aprendo, no hay posibilidad de dudar. Si no pongo en práctica mis conocimientos, no puedo fallar y nunca sabré si he aprendido los suficiente. Por tanto, ¡confúndete! ¡confúndete mucho! y después, ríete de tus propios errores. Sobre todo en una clase de idiomas. Tu máxima equivocación será sólo un ir y venir de palabras lo que a veces da lugar a situaciones memorables.

¿Qué sería de las clases sin esos gazapos tan divertidos que hacen que se nos salten las lágrimas y nos obligan a retorcernos de risa entre anodinas reglas gramaticales y estrictas conjugaciones verbales?

He aquí 5 de las mejores “perlas” que me han regalado mis alumnos de español en estos últimos tiempos:

  • George, India: -¿El femenino de actor? -Actriz. -¿El femenino de toro? -Vaca. -¿El masculino de gallina?-¡Gallego!

Después, admitió que lo había dicho a propósito, pero yo siempre lo he dudado ;-P.

  • Olessya, Kazajstán: “Estoy pensando en un futbolista inglés que tiene un pimiento en el ojo”.

Después de divagar varios minutos sobre los gustos hortofrutícolas de los deportistas y sus excéntricas aficiones, y de comentar la tendencia británica al vegetarianismo, descubrimos que se refería a un pendiente en la oreja.

  • Abbad, Siria: “A los 70 años, Fernando Alonso se convirtió en campeón infantil de Asturias”.

Compartió el podium con Matusalén.

  • Marie, Malí: “A mí no me gusta la palabra vejez, ni el concepto de tercera edad… yo lo llamo juventud acumulada”.

Sólo puedo decir: bravo, Marie.

Y la última perla de hoy es para…

  • Igor, Rusia: “-Responde con una oración condicional a esta pregunta, ¿que harás si no encuentras trabajo pronto? -Si no encuentro trabajo, venderé un riñón para comprarme el Iphone 5”.

¿Posible salida  a la crisis? je je. En fin, fue una estupenda excusa para revisar las partes del cuerpo.